Aquadealer: El agua, un bien preciado

El agua, un bien preciado

La calidad del agua de nuestro entorno es un problema que nos concierne a todos, de ella depende nuestra existencia. El agua nos es indispensable para beber, cocinar, limpiar y para nuestro aseo personal. En la civilización industrial, el agua es, más que nunca, un bien preciado, pues el crecimiento de la población, la continua búsqueda del confort y las necesidades de la tecnología moderna hacen aumentar su consumo a un ritmo acelerado. Por otra parte, las reservas de nuestro planeta disminuyen constantemente.
El problema que se plantea hoy en día es el de acondicionar el agua al uso que se hace de ella. Es indispensable regular, no sólo la cantidad sino también su calidad, y de procurar, por medio de tratamientos complementarios, adecuarla para su utilización. Se trata, en definitiva, de optimizar su eficacia.
Estos tratamientos están, generalmente, destinados a modificar un cierto número de propiedades físicas y químicas. Podemos actuar sobre los factores “visibles o sensibles” como son malos sabores, olores desagradables e impurezas, o bien sobre factores “invisibles” como , en general, las sales disueltas y las calcáreas en particular.

 

Aquadealer: El ciclo del agua

El ciclo del agua

Como todos sabemos el agua cubre, en estado natural, 2/3 partes de nuestro planeta.
En la superficie del globo, los océanos son, bajo la acción del sol y el aire, una vía de evaporación continuada.
Los lagos, estanques y , en menor medida, los manantiales y los ríos contribuyen a ello.
Dicha evaporación es la que forma las nubes, las cuales, empujadas por el viento, se convierten en lluvia, nieve o granizo, parte de la cual fluirá por ríos, lagos y embalses. Pero la mayor cantidad se infiltrará en los estratos de la tierra y alimentará los ríos subterráneos, retornando a través de ellos al mar, re-iniciando así el ciclo.
El agua que cae en forma de lluvia, es, en origen, agua limpia y blanda. Al atravesar la atmósfera se va cargando de polvo e impurezas. Luego, al infiltrarse en el subsuelo, por su poder disolvente, va acumulando sales minerales que la convierten el agua dura, así como compuestos orgánicos y otras materias minerales o de producto de la actividad industrial del hombre.
El tratamiento necesario para obtener un agua potable perfectamente sana y limpia no es siempre satisfactorio, aunque es preciso destacar el mérito de los técnicos de las empresas suministradoras y su esfuerzo en conseguir un agua, que pese a la mencionada “polución” , respete las normas de composición del agua y potabilidad.
El agua que fluye por nuestros grifos es más o menos dura dependiendo de la naturaleza de la tierra que ha atravesado antes de su captación.
La dureza del agua se mide por su Título Hydrotimétrico (TH) expresado en grados franceses (ºf). Un grado francés corresponde a 10 grms de calcáreo por m3.
Si algunas impurezas pueden ser observadas por el ojo humano, no es el caso del calcáreo: la dureza en invisible. Solamente es perceptible por sus efectos nocivos, donde la incrustación en los circuitos de agua es, sin duda, el más espectacular.
Las necesidades de nuestra sociedad aumentan. Ello nos obliga a buscar y distribuir las aguas provenientes de capas subterráneas más y más profundas. Dichas aguas han atravesado los estratos de terreno calcáreo más importantes, por lo que aumenta el riesgo de ver aumentar la dureza de nuestras aguas.